Escalar no va de tirar más fuerte, sino de tirar menos. Y para tirar menos, hay que entender un concepto de física que cualquier escalador usa, aunque no lo sepa: el centro de gravedad.
Qué es el centro de gravedad
El centro de gravedad es el punto en el que se puede considerar concentrado todo el peso del cuerpo. En una persona de pie, está aproximadamente a la altura de la cadera. Al escalar, la clave es controlar la posición de ese punto con respecto a los apoyos: si queda por encima de los pies y cerca de la pared, las piernas soportan casi todo el peso y los brazos descansan. Si se aleja de la pared, la carga se traslada a los brazos.
Principios prácticos
1. Cadera cerca de la pared
Cuanto más separada esté la cadera de la pared, mayor es la fuerza que deben hacer los dedos y los brazos para mantenerte pegado. Acercar la cadera reduce esa carga. En placas, mantenerla sobre los pies es esencial.
2. Peso sobre los pies
Empujar con las piernas es más eficiente que tirar con los brazos. Piensa en subir «sobre» el pie, no «tirando» de la mano.
3. Brazos estirados
Un brazo estirado y colgando del esqueleto gasta mucho menos que un brazo flexionado. Cuando no necesitas tirar, mantén los brazos rectos.
4. Rotar el cuerpo
Girar la cadera de lado, de manera que un costado quede más cerca de la pared, permite alcanzar más lejos y acercar el centro de gravedad. Es lo que se conoce como escalar «de lado» o «de canto».
5. Equilibrios y contrapesos
En movimientos de equilibrio, extender una pierna hacia el lado contrario ayuda a estabilizarse. Esta técnica, a menudo llamada «bandera», evita que el cuerpo gire al soltar una mano.
Cómo practicarlo
- Elige recorridos fáciles y exagera los movimientos de cadera.
- Prueba a quitar una mano de la pared mientras estás en equilibrio sobre los pies.
- Escala en silencio: si haces ruido al pisar, probablemente tires de más.
- Ponte en el lugar de la cadera: mira dónde queda tu ombligo respecto a la pared.
- Graba o pide que te graben: el vídeo es una herramienta muy útil.
Por dónde empezar en un rocódromo
Las placas y las paredes ligeramente verticales son ideales para interiorizar estos conceptos, porque el equilibrio es más decisivo que la fuerza. Los desplomes son más exigentes en brazos, pero también permiten practicar la rotación de cadera y los contrapesos.
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La física no se negocia: escalar bien es, en el fondo, aprender a usarla a tu favor.








