Si escalas, tarde o temprano oirás hablar de las poleas. Son una de las lesiones más habituales entre escaladores y, sin embargo, mucha gente no sabe muy bien qué son. Entenderlas ayuda a cuidarlas y a identificar cuándo toca parar.
Qué son las poleas
Los tendones flexores que cierran los dedos recorren la cara palmar de cada dedo, desde el antebrazo hasta la yema. Para que no se separen del hueso cuando flexionas el dedo, están sujetos por unas bandas de tejido fibroso llamadas poleas. Funcionan como las guías de una caña de pescar: mantienen el hilo pegado a la caña.
Cada dedo tiene cinco poleas anulares, numeradas de A1 a A5. Las más relevantes para el escalador son la A2 y la A4, que son las que soportan mayor carga cuando agarras una regleta pequeña.
Por qué se lesionan
El agarre en arqueo (crimp), en el que la falange media se flexiona y la distal se extiende, concentra mucha fuerza en las poleas, sobre todo en la A2. Si la carga supera lo que el tejido soporta, puede sufrir una distensión o una rotura parcial o total. El resultado es dolor en la base del dedo y, en los casos más importantes, un tendón que se separa del hueso al flexionar, lo que se conoce como bowstringing.
Factores que aumentan el riesgo
- Calentar poco o empezar directamente con presas pequeñas.
- Subir la carga muy rápido: más intensidad, más volumen o más presas pequeñas de golpe.
- Fatiga: los últimos intentos de una sesión larga son los más peligrosos.
- Los pies resbalando y los movimientos dinámicos sobre un agarre pequeño, que generan picos de carga.
Cómo cuidarlas
- Calentamiento progresivo. Empieza con vías o bloques fáciles, con agarres grandes, y sube la dificultad poco a poco. Los tendones y las poleas son tejidos con poco riego sanguíneo y tardan más en prepararse que el músculo.
- Varía los agarres. Alterna el agarre en arqueo con el agarre abierto (open hand), menos exigente para las poleas.
- Respeta la progresión. Si estás empezando, prioriza la técnica sobre el entrenamiento específico de dedos.
- Escucha el dolor. Un chasquido o un dolor agudo en la base del dedo es una señal de parar, no de insistir.
- Descansa. Los tejidos tardan días en adaptarse; dos días seguidos al máximo no suelen ser buena idea.
Si sospechas que te has lesionado
Deja de escalar y consulta con un fisioterapeuta o médico con experiencia en lesiones de escalada. El diagnóstico lo hace un profesional, a menudo con la ayuda de pruebas de imagen como la ecografía, y el tratamiento depende de la gravedad. Forzar una lesión en el rocódromo suele alargar la recuperación.
Una buena herramienta: el calentamiento en pared
En SKALA ROCO hay circuitos de distintos niveles y paneles de inclinación suave, perfectos para ir ganando temperatura antes de pasar a lo exigente. Dedica los primeros diez o quince minutos de tu sesión a esa progresión: tus dedos lo agradecerán. Puedes consultar los bonos y tarifas si quieres entrenar con regularidad, y seguirnos en Instagram para ver novedades de la sala.
Este artículo es divulgativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Ante dolor persistente o sospecha de lesión, consulta con un especialista.



